Algunas veces la vida nos regala precisamente eso, una vida. Pero no una vida cualquiera, una que nos enriquece, nos ayuda a ser mejores, a crecer como personas. En Anidan hemos tenido la inmensa suerte de disfrutar del coraje, la entrega y el cariño de mamá Agnes durante años.

Ahora nos toca seguir trabajando para que se cumpla la que era su mayor ilusión, que sus cuatro nietos tengan una educación, un futuro.

¡Adiós mamá Agnes! Que tus superpoderes te lleven a donde te mereces.