Rafael dedica íntegramente su tiempo a la atención a los niños y al desarrollo del Proyecto. Vive en Lamu, donde dirige la Casa de acogida, impulsa y coordina los distintos programas de ayuda humanitaria y mantiene el Hospital Pediátrico Pablo Horstmann. Viaja cada cierto tiempo a España para impulsar la ONG y buscar nuevos socios y ayudas.
En África, todos los colaboradores, excepto los médicos españoles que se turnan en el Hospital y el propio Rafael, son kenianos. En su mayoría se trata de jóvenes que, gracias a nosotros, obtienen un empleo digno.
Todas las actividades las lleva a cabo el equipo de trabajo nativo. Reciben la formación necesaria y se benefician de la transferencia de conocimientos que obtienen de su colaboración con los profesionales llegados desde España. Con la instrucción de este personal, que se quedará a trabajar allí, contribuimos al desarrollo de la región y reducimos la dependencia del exterior.
El empleo de kenianos tiene otras ventajas: una comunicación fluida con los niños y las familias, la promoción de personas de sus comunidades, una posible salida profesional para alguno de nuestros propios acogidos y el menor coste. También contemplamos la posibilidad de que se vayan haciendo cargo del proyecto ellos mismos.
En España, un grupo de voluntarios se encarga del asesoramiento, administración, difusión, promoción y recaudación de fondos. Todos ellos son profesionales que igualmente atienden desinteresadamente las necesidades de consejo legal, diseño de edificios, redacción o composición de textos entre otras, por lo que más del 90% de lo recaudado llega a Kenia para ser empleado en los niños, la Casa, el hospital y los programas de ayuda.
Apostamos por la eficacia y la transparencia. Nuestro tamaño y nuestras prácticas nos hacen transparentes, las personas que nos visitan son nuestros máximos valedores, nuestras cuentas están auditadas y son públicas